Por una soberanía idiomática

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Reproducimos el comienzo y el enlace al manifiesto Por una soberanía idiomática publicado recientemente (septiembre de 2013) en Página 12, de Argentina, seguido de una Carta abierta en apoyo al mismo de José del Valle, profesor de la City University of New York.

En Página 12

"Escritores, intelectuales y académicos, entre otros, plantean “la necesidad perentoria de establecer una corriente de acción latinoamericana que recoja la pregunta por la soberanía lingüística como pregunta crucial de la época”. Proponen la creación de un Instituto Borges y la apertura de un foro de debate en el Museo del Libro y de la Lengua.

El lema actual de la Real Academia Española (RAE) es “Unidad en la diversidad”. Lejos del purista “Limpia, fija y da esplendor”, el de hoy anuncia la mirada globalizadora sobre el conjunto del área idiomática. Podría entenderse como enunciado referido al carácter pluricéntrico del español, pero como al mismo tiempo la RAE define políticas explícitas en la conformación de diccionarios, gramáticas y ortografías, el matiz de “diversidad” que propone termina perdiéndose en el marco de decisiones normativas y reguladoras que responden a su tradicional espíritu centralista. Las instituciones de la lengua son globalizadoras cuando piensan el mercado y monárquicas cuando tratan la norma. La noción pluricéntrica, entendida en sentido estricto (diversos centros no sometidos a autoridad hegemónica), queda cabalmente desmentida entre otros ejemplos por el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005), en el que el 70 por ciento de los “errores” que se sancionan corresponde a usos americanos. El mito de que el español es una lengua en peligro cuya unidad debe ser preservada ha venido justificando la ideología estandarizadora, que supone una única opción legítima entre las que ofrece el mundo hispanohablante" (...)

 > Por una soberanía idiomática

Carta abierta a mi admirado Fernando Alfón

Querido Fernando:

Disculpa la demora. Quería leer el documento con calma crítica y por fin hoy pude hacerlo. La respuesta es SÍ. Me interesa acompañaros con mi firma. Suscribo una iniciativa que se figura, de entrada, política y polémica en relación con los discursos totalizantes sobre el idioma y las organizaciones españolas constituidas para su difusión y comercialización. Suscribo una iniciativa que pretende anclar las políticas de la lengua (y de la cultura) en utopías otras que la pretendidamente inescapable del lucro. Suscribo un documento que denuncia las dobleces éticas de unas agencias como la RAE y el Instituto Cervantes que se dicen al servicio de una comunidad que se revela, ante la mirada crítica más tenue, de cartón-piedra. Suscribo un documento que reivindica el espacio latinoamericano y las matrices discursivas históricas a él ligadas como zona de construcción de nuevos proyectos glotopolíticos. Pero mi "SÍ" no es ni incondicional ni está libre de arrugas (ningún "sí" debe estarlo nunca). Ese sintagma "la crítica a España", por ejemplo, se me antoja torpe: hay una España que sufre la agonía de la desigualdad y la injusticia, que se manifiesta rabiosa mientras las cabeceras mediáticas la ignoran; hay una España plural y heteroglósica asfixiada por esos mismos metalenguajes autoritarios; hay una España que se pudre en las salas de espera de los hospitales; hay una España que se retuerce en las aulas de las escuelas públicas abandonas hasta la degradación. ¡¿La crítica a "España"?! “La crítica a España no debería abrir posiciones de retorno a esos énfasis nacionales”, dice el documento. Admirable declaración si no flojeara ante el peso de la contradicción que encierra. Y contradictorio encuentro también un campo de silencio que envuelve amenazadoramente al texto: la complicidad de sectores (cuantitativa y cualitativamente) importantes de las sociedades latinoamericanas en la mercantilización de la lengua y en la imposición de dinámicas coloniales a la producción y circulación de prácticas culturales. Ojalá, querido Fernando, que la proyección hacia afuera del antagonismo (necesaria hasta el estremecimiento, como lúcidamente muestra el documento) no acabe elidiendo las tensiones constitutivas del espacio desde el cual se enuncia esta nueva frontera en la lucha infinita contra la desigualdad.

SÍ. Mi respuesta es SÍ.

José del Valle